DON JORGE
El señor delgado, con los cabellos grises y el mostacho bien cuidado, talvès entre sesenta años o algo màs. La voz fuerte y directa. La mirada penetrante y el andar pausado. Su olor a cigarros y sus primeras amnesias seniles. Su calzado de gamuza y sus trajes bastante conservados a pesar de los años.
Fuimos buenos amigos, no recuerdo cuando y como empezò. De pronto yo estuvè a su lado, como el primer lazarillo! Corriendo con sus mandados y ganando generosas propinas, que nunca le caen mal a un niño para cualquier golosina.
En realidad nada que no hubiera podido hacer, sin embargo hasta estos tiempos, lo que mejor valoro son sus palabras de consejo, que aún me rondan en la memoria y de las cuales me siento agradecido .
Tanto asì que espero poder hacer un relato de acuerdo a la altura de mi viejo amigo “don Jorge”.
Desconozco los motivos por los cuales el descidio presindir de su familia; en el fondo pienso que, lo que sucedìa con su vida, es que se negaba a aceptar el paso del tiempo y libraba su propia batalla contra los años maduros, en medio de la libertad que aspiraba.
No me cabe la menor duda que su orgullo, pudo mas que todas las preocupaciones de familiares o amigos.
Cada fìn de semana ìba de visita donde sus hijos uno por uno; decia: hay que tratar de respetar su privacidad y no preocuparlos por nada, peor aùn ocasionarles molestias, algùn dìa vas a tener mi edad y vas a entender lo que quiero decir, aùn eres muy guagua para entender mis razones...
Supongo que todos ellos (sus hijos) eran ya adultos, esto de suponer va a ser bastante frecuente en medio del relato lastimosamente.
Aunque yo soy un curioso de nacimiento, sin embargo nunca encontre la forma de penetrar en su vida y en sus historias, ese era un espacio muy reservado para si mismo y yo debìa estar contento de que ahora en su vida tambièn podìa disponer de algo de su valioso tiempo y enseñanzas.
Su ocupaciòn era la de conserje y residente, en una empresa papelera. Fùe a principios de los años ochenta.
El una persona educada y culta, puedo recordar sus habitos y la forma de entablar converza con sus superiores que siempre lo trataban con respeto y consideraciòn. Y porsupuesto! yo tambièn compartia mi afecto al tratarlo.
Era un poco dificil con su caracter (algo gruñòn a veces), bastante serio, bromeaba poco, pero eso no fuè ningùn contratiempo.
Debe haber sido jubilado en otra actividad y lo que para entonces cumplìa como trabajo era solo el habito a mantener las manos ocupadas en actividades fisicas, no se porque?, pero me da la impresiòn que talvès fùe un militar.
Mi familia en ese entonces ya tenia dos nuevos miembros, Patricia y Santiago, mis hermanos pequeños. Nosotros viviamos en el sector antes de que esta empresa para la cual mi amigo prestaba servicios iniciara sus actividades.
Era la zona fabril de la ciudad y los vecinos (grupos familiares) lastimosamente escaseaban, la mayor parte de las fabricas o empresas del sector utilizaban los servicios de guardiania privada “hombres armados”, que eran relevados despues de una jornada de servicio por otros y otros y al final siempre eran diferentes que se hacia dificil reconocerlos como vecinos.
La mayor parte de movimiento de personas era alrededor de los dias laborables y el fìn de semana completamente abandonado y silencioso a lo que en los otros cinco dias eran, el constante sonido de los motores de maquinarias, que deben haber fabricado o modificado mucha materia prima.
Sin embargo, para mi era muy curioso eso de las rutinas. Los buses llevando al personal de tal empresa a tal hora en el dìa; tal obrero, grupos de gente, hombres, mujeres. Recuerdo al hombre de la bicicleta azul con asiento cafè, que tenia una pequeña caja metalica en la parte trasera de esta para trasportar el almuerzo. El uniforme celeste de las mujeres de una fabrica de lenceria, los overoles azules manchados de polvo corrosivo de una industria metalurgica, los guardias lojanos de la industria farmaceutica, la gasolinera! medio kilometro antes de mi casa, el fuerte olor a papas fritas los martes por la tarde o el olor a cafè fresco algùn otro dìa provenientes de la fabrica respectiva. El olor a acidos y quimicos de la fabrica de pinturas los fines de semana!.
Las noches obscuras y a lo lejos el paso de los automotores en la pista del kilometro siete y medio de la Panamericana Norte.
Un sitio muy frecuente para estos y otros personajes que yo miraba a diario, incluyendo a don Jorge, eran los dos restaurants que atendìan vecinos a la zona; en el primer piso indistintamente, del bloque de departamentos pertenecientes al señor Reyes.
Antes que se terminara la construcciòn de la fabrica donde trabajaba don Jorge, los responsables del cuidado eran Alberto y la Sra. Teresa, un matrimonio joven. No tenian hijos, asì que de vez en cuando los visitaba y seguro ellos tenian la oportunidad de practicar a padres conmigo, digo esto por la buena voluntad que recibì de ellos, Pero el punto màs importante es que pudè por esta cercania con los antiguos cuidadores conocer de cerca cada uno de los espacios planificados en esa construcciòn, de tal manera que cuando se instalo la empresa dedicada a la actividad de procesar papel, yo podìa reconocer y dirijirme con claridad a donde se requiera. “El util”.
Creo que la primera vez que tuvè contacto con quien y con el respeto debido serìa como el abuelo que nunca tuve, fuè una tarde noche de sàbado, golpearòn al portòn donde yo vivia, “rina”, mi perrita empezò a ladrar y el gran guardia del sitìo se acerco a ver quien requerìa su atenciòn, quien se atrevìa a perturbar sus juegos?. Era èl, con un pequeño tufo a alcohol, el que seguro le alimentaba su orgullo, de viejo necio, de eucalipto cerca al cielo, de amigo buscando un compinche.
Necesitaba una escalera, la misma que tendria que ser utilizada para asaltar una ventana, que con el paso del tiempo tambien se convirtìo en la còmplice muda de fines de semana, no eran todos, pero si fuè mas de uno, entonces?.
Siempre tuvo que ser nuestro gran secreto las incursiones de sàbado por la noche y es que ahì; lo que ahora entiendo nos viene por herencia con los años, la memoria!, somos suceptibles a olvidar cosas tan elementales como las “llaves”, elementales porque sin ellas no se activan pequeños mecanismos que nos pueden dejar padeciendo un frio bastante particular a dos mil ochocientos y pico de metros cerca a las estrellas.
Bueno, nunca fuè nuestro caso; al contrario, despues del susto el gusto!. Asì decian los viejos y no se equivocaban, despues del reto venia la recompensa. Cena especialen el restaurant del Sr. Rodriguez, a mediados de quincena una buena merienda, pero en la quincena o fìn de mes: escoja!; bistec, churrasco, o apanado y de ahì el gusto por picar el diente, como acostumbro a decir...
Nadie tan generoso como el señor y a nadie yo tan grato como a èl.
Me hablò de honestidad, de honradez, de solidaridad, de esfuerzo y amor propio, de sueños y sobre todo de esperanza.
Ahora entiendo que importaron alguna de su maquinaria de Europa, digo la empresa y que hubo un contrabando!, no me interesa que mal fue eso. Hablo por la empresa; lo que si que ellos no deben haber sido los unicos, nuestra sociedad tiene tradiciòn de picara y burlona. Los responsables del control (aduana) seguro habràn recibido su coima por hacerse los de la vista gorda, verdad?... Corruptos del carajo!.
Y ahì nunca pasò nada, mas que los estomagos que degustaròn el vino rojo que sacamos de un tanque gigante, decenas de botellas.
Esto como una verdad que la asevero, porque mis manos escarvaron entre los restos o residuos de lo que llamamos aserrìn, que era lo que evitaba las botellas revienten en su largo itinerario. Y mi cuerpo era exactamente lo apropiado para filtrar por la boca del tanque metalico hecho bodoque.
Yo escuchè de mi madre un problema de astigmatismo en mi vista; al nacimiento!, como que la naturaleza me queria abortar, sin embargo?... por aquellos años cierta tarde, recuerdo debia correr por un mandado nocturno de mi amigo, se me pasò por la cabeza de genio que necesitaba recursos y entre sus cosas, en la mesita de noche descubrì unos lentes gruesos, de marcos negros, insistì tanto que los necesitaba, que no me fueron negados; òh! problema, estoy corto de vista, miro mejor con el derecho pero solo de vista porque de ideas soy de izquierda progresista, desde la cuna y por derecho. “Desde siempre y hasta siempre” como dijò el abogado Roldòs refiriendoce a nuestra condiciòn amazònica; recuerdan el discurso del estadio Atahualpa un mayo de los ochenta?... Bueno, los lentes estuvieròn demas esa noche, asì como el discurso que un sinvergüenza de apellido Mahuad lo obìo a finales de los noventas.
Me dijo muchas veces que soy inteligente, que merezco otra vida. Fùe cuando mi mamà dejò de permitirme el tiempo al lado de don Jorge y es que un dìa tuvè el porque!. El visitò a mi madre y le dijò friamente, como su personalidad era, textualmente: Sra. Rosa, que le puede ofrecer usted al Carlos, para mì no es nada darle una buena educaciòn y hacer de èl una persona con futuro. Yo quiero pagar la educaciòn de Carlos! y que el viva conmigo.
Mi madre temblò y no la culpo, tuvo miedo, pero su respuesta fùe negativa a los intereses de don Jorge. Tampoco la hubiera cambiado yo por todo el oro del mundo.
En estos dias; nunca voy a dejar de estar agradecido con personas como don Jorge, quienes han forjado mi camino y me enseñaron a vivir del amor propio.
La versiòn de mi amigo fùe categorica y determinante!, dijo: tu mamà es una burra!, que te va a ofrecer en la vida?, ahora les agradezco a los dos, porque con mi abuelo putativo, talvès hubiera logrado lo que no tengo (diplomacia, minimo doctorado en derecho internacional), mis grandes sueños! y por el instinto materno, ahora una vida larga y llena de lecciones.
Gracias a mi protectora, la vida!.
Gracias señor Jorge por creer en su servidor y gracias por existir, mil gracias por hacerme sentir mucho mas que un realizado apatico de la sociedad a la que pertenezco, mi madre y usted no se equivocaron!, de ella tuvè buena companìa como mucho y en los años posteriores luchas por la subsistencia.Pero no me dobleguè!, como siempre y hasta siempre, porque un dìa la vida nos unio a usted y a mì, pero yo vengo de adentro de la vieja y pronto serè un viejo como ustedes dos, pero con la satisfaccciòn de conocerles.
El señor delgado, con los cabellos grises y el mostacho bien cuidado, talvès entre sesenta años o algo màs. La voz fuerte y directa. La mirada penetrante y el andar pausado. Su olor a cigarros y sus primeras amnesias seniles. Su calzado de gamuza y sus trajes bastante conservados a pesar de los años.
Fuimos buenos amigos, no recuerdo cuando y como empezò. De pronto yo estuvè a su lado, como el primer lazarillo! Corriendo con sus mandados y ganando generosas propinas, que nunca le caen mal a un niño para cualquier golosina.
En realidad nada que no hubiera podido hacer, sin embargo hasta estos tiempos, lo que mejor valoro son sus palabras de consejo, que aún me rondan en la memoria y de las cuales me siento agradecido .
Tanto asì que espero poder hacer un relato de acuerdo a la altura de mi viejo amigo “don Jorge”.
Desconozco los motivos por los cuales el descidio presindir de su familia; en el fondo pienso que, lo que sucedìa con su vida, es que se negaba a aceptar el paso del tiempo y libraba su propia batalla contra los años maduros, en medio de la libertad que aspiraba.
No me cabe la menor duda que su orgullo, pudo mas que todas las preocupaciones de familiares o amigos.
Cada fìn de semana ìba de visita donde sus hijos uno por uno; decia: hay que tratar de respetar su privacidad y no preocuparlos por nada, peor aùn ocasionarles molestias, algùn dìa vas a tener mi edad y vas a entender lo que quiero decir, aùn eres muy guagua para entender mis razones...
Supongo que todos ellos (sus hijos) eran ya adultos, esto de suponer va a ser bastante frecuente en medio del relato lastimosamente.
Aunque yo soy un curioso de nacimiento, sin embargo nunca encontre la forma de penetrar en su vida y en sus historias, ese era un espacio muy reservado para si mismo y yo debìa estar contento de que ahora en su vida tambièn podìa disponer de algo de su valioso tiempo y enseñanzas.
Su ocupaciòn era la de conserje y residente, en una empresa papelera. Fùe a principios de los años ochenta.
El una persona educada y culta, puedo recordar sus habitos y la forma de entablar converza con sus superiores que siempre lo trataban con respeto y consideraciòn. Y porsupuesto! yo tambièn compartia mi afecto al tratarlo.
Era un poco dificil con su caracter (algo gruñòn a veces), bastante serio, bromeaba poco, pero eso no fuè ningùn contratiempo.
Debe haber sido jubilado en otra actividad y lo que para entonces cumplìa como trabajo era solo el habito a mantener las manos ocupadas en actividades fisicas, no se porque?, pero me da la impresiòn que talvès fùe un militar.
Mi familia en ese entonces ya tenia dos nuevos miembros, Patricia y Santiago, mis hermanos pequeños. Nosotros viviamos en el sector antes de que esta empresa para la cual mi amigo prestaba servicios iniciara sus actividades.
Era la zona fabril de la ciudad y los vecinos (grupos familiares) lastimosamente escaseaban, la mayor parte de las fabricas o empresas del sector utilizaban los servicios de guardiania privada “hombres armados”, que eran relevados despues de una jornada de servicio por otros y otros y al final siempre eran diferentes que se hacia dificil reconocerlos como vecinos.
La mayor parte de movimiento de personas era alrededor de los dias laborables y el fìn de semana completamente abandonado y silencioso a lo que en los otros cinco dias eran, el constante sonido de los motores de maquinarias, que deben haber fabricado o modificado mucha materia prima.
Sin embargo, para mi era muy curioso eso de las rutinas. Los buses llevando al personal de tal empresa a tal hora en el dìa; tal obrero, grupos de gente, hombres, mujeres. Recuerdo al hombre de la bicicleta azul con asiento cafè, que tenia una pequeña caja metalica en la parte trasera de esta para trasportar el almuerzo. El uniforme celeste de las mujeres de una fabrica de lenceria, los overoles azules manchados de polvo corrosivo de una industria metalurgica, los guardias lojanos de la industria farmaceutica, la gasolinera! medio kilometro antes de mi casa, el fuerte olor a papas fritas los martes por la tarde o el olor a cafè fresco algùn otro dìa provenientes de la fabrica respectiva. El olor a acidos y quimicos de la fabrica de pinturas los fines de semana!.
Las noches obscuras y a lo lejos el paso de los automotores en la pista del kilometro siete y medio de la Panamericana Norte.
Un sitio muy frecuente para estos y otros personajes que yo miraba a diario, incluyendo a don Jorge, eran los dos restaurants que atendìan vecinos a la zona; en el primer piso indistintamente, del bloque de departamentos pertenecientes al señor Reyes.
Antes que se terminara la construcciòn de la fabrica donde trabajaba don Jorge, los responsables del cuidado eran Alberto y la Sra. Teresa, un matrimonio joven. No tenian hijos, asì que de vez en cuando los visitaba y seguro ellos tenian la oportunidad de practicar a padres conmigo, digo esto por la buena voluntad que recibì de ellos, Pero el punto màs importante es que pudè por esta cercania con los antiguos cuidadores conocer de cerca cada uno de los espacios planificados en esa construcciòn, de tal manera que cuando se instalo la empresa dedicada a la actividad de procesar papel, yo podìa reconocer y dirijirme con claridad a donde se requiera. “El util”.
Creo que la primera vez que tuvè contacto con quien y con el respeto debido serìa como el abuelo que nunca tuve, fuè una tarde noche de sàbado, golpearòn al portòn donde yo vivia, “rina”, mi perrita empezò a ladrar y el gran guardia del sitìo se acerco a ver quien requerìa su atenciòn, quien se atrevìa a perturbar sus juegos?. Era èl, con un pequeño tufo a alcohol, el que seguro le alimentaba su orgullo, de viejo necio, de eucalipto cerca al cielo, de amigo buscando un compinche.
Necesitaba una escalera, la misma que tendria que ser utilizada para asaltar una ventana, que con el paso del tiempo tambien se convirtìo en la còmplice muda de fines de semana, no eran todos, pero si fuè mas de uno, entonces?.
Siempre tuvo que ser nuestro gran secreto las incursiones de sàbado por la noche y es que ahì; lo que ahora entiendo nos viene por herencia con los años, la memoria!, somos suceptibles a olvidar cosas tan elementales como las “llaves”, elementales porque sin ellas no se activan pequeños mecanismos que nos pueden dejar padeciendo un frio bastante particular a dos mil ochocientos y pico de metros cerca a las estrellas.
Bueno, nunca fuè nuestro caso; al contrario, despues del susto el gusto!. Asì decian los viejos y no se equivocaban, despues del reto venia la recompensa. Cena especialen el restaurant del Sr. Rodriguez, a mediados de quincena una buena merienda, pero en la quincena o fìn de mes: escoja!; bistec, churrasco, o apanado y de ahì el gusto por picar el diente, como acostumbro a decir...
Nadie tan generoso como el señor y a nadie yo tan grato como a èl.
Me hablò de honestidad, de honradez, de solidaridad, de esfuerzo y amor propio, de sueños y sobre todo de esperanza.
Ahora entiendo que importaron alguna de su maquinaria de Europa, digo la empresa y que hubo un contrabando!, no me interesa que mal fue eso. Hablo por la empresa; lo que si que ellos no deben haber sido los unicos, nuestra sociedad tiene tradiciòn de picara y burlona. Los responsables del control (aduana) seguro habràn recibido su coima por hacerse los de la vista gorda, verdad?... Corruptos del carajo!.
Y ahì nunca pasò nada, mas que los estomagos que degustaròn el vino rojo que sacamos de un tanque gigante, decenas de botellas.
Esto como una verdad que la asevero, porque mis manos escarvaron entre los restos o residuos de lo que llamamos aserrìn, que era lo que evitaba las botellas revienten en su largo itinerario. Y mi cuerpo era exactamente lo apropiado para filtrar por la boca del tanque metalico hecho bodoque.
Yo escuchè de mi madre un problema de astigmatismo en mi vista; al nacimiento!, como que la naturaleza me queria abortar, sin embargo?... por aquellos años cierta tarde, recuerdo debia correr por un mandado nocturno de mi amigo, se me pasò por la cabeza de genio que necesitaba recursos y entre sus cosas, en la mesita de noche descubrì unos lentes gruesos, de marcos negros, insistì tanto que los necesitaba, que no me fueron negados; òh! problema, estoy corto de vista, miro mejor con el derecho pero solo de vista porque de ideas soy de izquierda progresista, desde la cuna y por derecho. “Desde siempre y hasta siempre” como dijò el abogado Roldòs refiriendoce a nuestra condiciòn amazònica; recuerdan el discurso del estadio Atahualpa un mayo de los ochenta?... Bueno, los lentes estuvieròn demas esa noche, asì como el discurso que un sinvergüenza de apellido Mahuad lo obìo a finales de los noventas.
Me dijo muchas veces que soy inteligente, que merezco otra vida. Fùe cuando mi mamà dejò de permitirme el tiempo al lado de don Jorge y es que un dìa tuvè el porque!. El visitò a mi madre y le dijò friamente, como su personalidad era, textualmente: Sra. Rosa, que le puede ofrecer usted al Carlos, para mì no es nada darle una buena educaciòn y hacer de èl una persona con futuro. Yo quiero pagar la educaciòn de Carlos! y que el viva conmigo.
Mi madre temblò y no la culpo, tuvo miedo, pero su respuesta fùe negativa a los intereses de don Jorge. Tampoco la hubiera cambiado yo por todo el oro del mundo.
En estos dias; nunca voy a dejar de estar agradecido con personas como don Jorge, quienes han forjado mi camino y me enseñaron a vivir del amor propio.
La versiòn de mi amigo fùe categorica y determinante!, dijo: tu mamà es una burra!, que te va a ofrecer en la vida?, ahora les agradezco a los dos, porque con mi abuelo putativo, talvès hubiera logrado lo que no tengo (diplomacia, minimo doctorado en derecho internacional), mis grandes sueños! y por el instinto materno, ahora una vida larga y llena de lecciones.
Gracias a mi protectora, la vida!.
Gracias señor Jorge por creer en su servidor y gracias por existir, mil gracias por hacerme sentir mucho mas que un realizado apatico de la sociedad a la que pertenezco, mi madre y usted no se equivocaron!, de ella tuvè buena companìa como mucho y en los años posteriores luchas por la subsistencia.Pero no me dobleguè!, como siempre y hasta siempre, porque un dìa la vida nos unio a usted y a mì, pero yo vengo de adentro de la vieja y pronto serè un viejo como ustedes dos, pero con la satisfaccciòn de conocerles.
Posted by calico nattergal | ![]()
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